DESCANSO EN LAS SIERRAS
El interior cordobés en tres propuestas para relajarse y disfrutar durante los días más fríos.
El invierno trae aparejadas innumerables alternativas para quienes deciden tomarse algunos días para recuperar fuerzas, algo así como un recreo para ingresar con energía en la segunda mitad del año.
En este contexto Córdoba se presenta como un sitio cercano, repleto de paisajes serranos con poblados exquisitos. En ellos la gracia de su gente, de las costumbres y los servicios aptos para diversos bolsillos, son la atracción.
A pocos kilómetros de la ciudad de Carlos Paz, en medio de una zona serrana -en la localidad de Tanti- se emplaza Hotel Tanti Spa & Resort, en pleno corazón del Valle de Punilla.
En los alrededores podrá disfrutar de cabalgatas y caminatas por las sierras, paisajes de ensueño en los que el contacto con la naturaleza se da sin mediaciones.
Además, la cercanía con la bella Carlos Paz permite disfrutar de todos los servicios citadinos -discos, restaurantes, paseos para niños, teatros, etc.- para luego regresar a la tranquilidad de Tanti.
Quienes elijan este sitio deben saber que encontrarán todos los servicios en el alojamiento, con la posibilidad de mimarse en el spa a través de masajes con piedras calientes, masajes reductores, masoterapia, aromaterapia, sauna, cama de ozono dermoactiva, limpiezas faciales, gym y mucho más.
Además, para los momentos gastronómicos el restó con vista al arroyo bien se luce. Para el esparcimiento: zona wi fi, Internet, playroom y babysitter por si quiere disfrutar de masajes o salir y dejar bien cuidados a los pequeños.

EL VIAJE DEL LECTOR
Tanti, Córdoba
Una pintura del pueblo cordobés, en el Valle de Punilla. El balneario, la cascada y la tranquilidad de un lugar a pocos kilómetros de los grandes centros turísticos de Córdoba. Ernesto Rega. De Quilmes, provincia de Buenos Aires
En la provincia de Córdoba, muy cerca de la turística Villa Carlos Paz, hay un pueblito que "lo tiene todo". Por lo menos, así dice en una vieja publicidad del balneario de Tanti. El principal atractivo es el balneario y la cascada que se encuentran al final de la calle Obispo Trejo, aunque uno de sus principales beneficios es la tranquilidad de un lugar a pocos kilómetros de los grandes centros turísticos de Córdoba. Es recomendable para quienes quieren descansar del ruido, incluso en plena temporada de verano.
El "chelco", una suerte de lagartija simpática, es el símbolo de la ciudad en la que todo está cerca. No sólo tiene una particular disposición de las calles, sino que realmente es muy chiquito. Pero eso es parte del encanto. Tanti es uno de los pueblos parte del Valle de Punilla.
El centro es una plaza y una o dos cuadras de la calle San Martín. La Plaza 25 de Mayo parece un barco de forma triangular, con dos mástiles en el centro y banquitos mirando hacia adentro. En los meses de otoño o en invierno la cascada es un lugar ideal para sentarse sobre las piedras y disfrutar de la incesante caida del agua.
La cascada está en el llamado diquecito, y es un masaje ideal. Hay que animarse y sentir el placer de la caída del chorro de agua dirigido directamente en la espalda. Entre los atractivos que tiene fuera de temporada, están sus edificios que se suman a la rara forma de la plaza central.
A diferencia de la mayoría de los pueblos del interior, no están a su alrededor la iglesia, la comisaría, la escuela y la municipalidad. Avanzando por la calle General Paz, que desde hace pocos años ya está asfaltada y cruzando el arroyo Tanti, se encuentra la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, que fue construida en 1848. Este monumento admirable no tiene el "brillo" de los templos religiosos de la ciudad de Córdoba; es una iglesia de pueblo, pero vale la pena visitarla. No está abierta todos los días, sólo abre algunos domingos para la misa.
Fuente

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AVENTURAS SERRANAS
Una recorrida muy activa por los paisajes más atractivos de la provincia. Trekking, escalada y rappel en Los Gigantes, excursiones a caballo y en 4x4 hasta la cima del cerro Champaquí, vuelos en parapente en Cuchi Corral y pesca de pejerreyes y truchas en Tanti y el lago San Roque.
Por Julián Varsavsky
Córdoba es una de las provincias argentinas con mayor cantidad de escenarios turísticos naturales, cuyo lado más virginal se puede conocer en excursiones que dejan atrás el asfalto para poder llegar a rincones muy agrestes. A continuación, un informe sobre opciones de turismo aventura en Los Gigantes, el cerro Champaquí y el Valle de Calamuchita.
LOS GIGANTES
En el centro geográfico exacto de la Argentina a 90 kilómetros de la capital cordobesa y muy cerca de Villa Carlos Paz- existe un conjunto de cerros llamado Macizo de Los Gigantes, que se ha convertido en uno de los principales centros de turismo aventura de la provincia. Entre los diferentes cerros de Los Gigantes se forman hermosos valles surcados por pequeños arroyos que fluyen entre rectas paredes rocosas de una sola pieza maciza. El más alto de estos mogotes descomunales de verdes laderas mide 2374 metros. A sus pies brillan pequeñas lagunas de aguas cristalinas que sobrevuelan halcones y águilas, donde merodean zorros, liebres, la llamativa ranita de colores y la ya de por sí descriptiva lagartija luminosa. Y desde lo alto, el cóndor andino observa todo con su mirada telescópica, buscando presas muertas para comer. Entre las principales actividades que se realizan en Los Gigantes están el trekking y las cabalgatas, que comparten los mismos senderos. El lugar de base para comenzar los paseos es el refugio La Rotonda -que alguna vez albergó a Quinquela Martín, a Marcelo T. de Alvear y a Hipólito Irigoyen-, cuyos responsables se ocupan de cuidar la zona y atender a los visitantes. Para realizar un trekking en Los Gigantes por primera vez, se recomienda contratar un guía que oriente los paseos, ya que hay una gran cantidad de senderos y lugares escondidos a los que sólo se puede llegar con la ayuda de un baqueano. Además, es muy frecuente que la cima de las montañas se cubra de espesos mantos de neblina. Uno de los circuitos preferidos por los turistas es el que lleva a la cima del Cerro de la Cruz, a 2100 metros sobre el nivel del mar, y continúa con una visita a la Cueva de la Salamanca. Luego, se camina una hora y media de marcha suave entre molles y tabaquillos hasta llegar a una quebrada, donde hay que ascender unos 200 metros algo pronunciados. Pero el esfuerzo vale la pena porque desde esa altura se divisa gran parte del valle de Punilla, la ciudad de Carlos Paz y el dique San Roque. Y para no perderse un paisaje espectacular, lo mejor es seguir ascendiendo una hora más hasta la cima del Cerro Mogote (2400 metros sobre el nivel del mar), donde la mirada no encuentra obstáculos para admirar el cerro Champaquí, las imponentes pampas de Achala e incluso la provincia de San Luis. Al regresar se pasa por el refugio de montaña del Club Andino Córdoba, se atraviesa la Quebrada del Viento y un último tramo de dos horas de marcha suave lleva al punto de partida en La Rotonda. El otro circuito de trekking importante en Los Gigantes es al Valle de los Alisos. Se camina hacia el sur del cerro de la Cruz, atravesando bosques de tabaquillos y la Quebrada del Gaucho. Esta zona es ideal para acampar, tanto por las fuentes de agua como por la topografía del terreno. Los precios de un trekking, dependiendo de la duración y del circuito, oscilan entre $ 50 y $ 100 por día y por persona. Los Gigantes es un excelente destino para las caminatas, pero mucho mejor aun lo es para practicar rappel y escalada en la roca. De hecho, el lugar es considerado uno de los mejores del país para estos deportes, junto con los cerros Catedral y Fitz Roy en la Patagonia. El sitio que atrae la mayor cantidad de escaladores de paredes de roca (y no de montañas) es el cerro de la Cruz, cuyo escarpado muro casi liso alcanza los setenta metros de altura. Y lo primero a tener en cuenta es que, a pesar de lo que parezca a simple vista, cualquier persona sin experiencia y con un buen estado físico puede ascender esa pared, al menos hasta una altura respetable. La escalada en la roca se realiza sin otra ayuda que las manos y los pies, más un arnés con una soga doble de seguridad atada a dos pernos clavados en la cima (la soga en verdad sólo se usa para bajar o en caso de resbalón).
PARAPENTE EN CUCHI CORRAL
A 92 kilómetros de la capital cordobesa -cerca de la localidad de La Cumbre, en el Valle de Punilla- existe un gran mirador natural que es quizás el lugar más famoso del país para la práctica de vuelos en parapente. Aquí las corrientes térmicas que llegan desde el noroeste por encima de una larga planicie chocan contra la escarpada pared de un cerro y se elevan convirtiendo los parapentes en un juguete del viento. Tan bueno es este mirador de Cuchi Corral que en 1999 se realizó aquí una fecha de la Copa de Mundo de este deporte. En Cuchi Corral hay varios prestadores que realizan vuelos en biplaza para turistas, donde un experto piloto se ocupa de hacer todo el trabajo. Simplemente hay que tener un poco de paciencia hasta que llegue el viento indicado y lanzarse a imitar el arte de los pájaros, colgados de un rabo de nube. Volar en parapente en un vehículo biplaza cuesta alrededor de $ 140. Más información en la Escuela de Parapente de Cuchi Corral. Tel.: (03548) 494017 - 15-6-31095.
EL CERRO CHAMPAQUI
El otro gran polo de turismo aventura en Córdoba es el cerro Champaquí, ubicado en el Valle de Calamuchita. Y hay muchas formas de ascenderlo: en la comodidad de una camioneta 4x4 con una excursión de día completo, caminando, o a caballo. Una de las formas más audaces de ascender los 2884 metros de altura del Champaquí es con un trekking de tres días desde Villa Alpina, pernoctando en los refugios instalados en la base del cerro ($ 200 por persona). Y también hay una cabalgata que se realiza desde La Cumbrecita y dura también tres días ($ 300 por persona). La excursión más popular es la que se realiza en 4x4 porque es más rápida, más cómoda y más barata. Parte desde la localidad de Santa Rosa de Calamuchita y cuesta entre $ 60 y $ 100 por persona. El sinuoso camino asciende hacia el pueblo de Villa Yacanto, en medio de uno de los últimos relictos puros de flora autóctona del monte cordobés, conformada por talas, molles y espinillos. Cada tanto puede aparecer algún zorro gris o una vizcacha cruzando el camino, y los aires están poblados de pájaros como la monjita -un ave blanca muy pequeña con la punta de las alas negras-, varias clases de zorzal, el pájaro carpintero negro con cabeza roja, y numerosos aguiluchos color marrón claro que descansan sobre los alambrados. Al llegar a Athos Pampa -una pampa de altura-, la vegetación desaparece y a lo lejos se divisa un kilométrico pinar. Pasando Villa Yacanto, con sus casas desperdigadas, se toma un empinado y seguro camino de tierra al borde de espectaculares precipicios. Mucha gente sube en autos comunes, pero lo recomendable es un doble tracción. Los numerosos manantiales que se descubren en el trayecto invitan a parar la marcha y beber sus refrescantes aguas. Al avanzar por el filo de la sierra, a más de 2800 metros de altura, se puede contemplar toda la extensión del Valle de Calamuchita hasta las Sierras Chicas. Y también el de Traslasierra y una llanura perfecta de 40 kilómetros de ancho que parece emparchada con retazos cuadrangulares de distintos tonos de verde, según la clase de cultivo. Muy abajo se divisa el pueblo de Yacanto de San Javier, similar a Villa Yacanto. En el cerro Lindero se deja la camioneta para iniciar la ascensión a pie hasta la cima del Champaquí, el cráter de un volcán inactivo donde brilla un pequeño lago cuyas aguas brotan de las rocas. El paisaje, con los dos valles más hermosos de Córdoba, uno a cada lado, se asemeja a un mar de rocas de oleaje gris asediando el cerro. Sólo resta recostarse sobre una piedra gigante -a 2884 metros de altura-, y contemplar el suave vuelo de un majestuoso cóndor, justo sobre la línea del horizonte.
TRUCHAS Y PEJERREYES
En Córdoba hay una gran cantidad de ríos, embalses, lagunas y arroyitos encajonados entre las montañas con pozones de agua cristalina, donde hay una buena pesca de truchas y pejerreyes. El lago San Roque, en Villa Carlos Paz, es uno de los mejores lugares para pescar pejerreyes, junto con el dique Los Molinos y los alrededores de Cruz del Eje y Medina Allende. Se pesca tanto desde costa como embarcado, y la caña puede tener las clásicas líneas de flote de tres boyas o, como prefieren los pescadores locales, usar aparejos armados con líneas paternóster o balancín para que las carnadas ganen hundimiento, ya que los pejerreyes se desplazan en cardúmenes por lugares profundos. La pesca de truchas es la otra alternativa en las zonas serranas, y las especies introducidas aquí son la arco iris y la fontinalis, especialmente en los ríos y arroyos. El porte de las truchas es pequeño -un promedio de un kilo-, y los mejores lugares están en los alrededores de Santa Rosa de Calamuchita y la Cumbrecita. Otra buena zona está en las afueras de Tanti, en los ríos Yuspe, Calderón y Malambo. Las técnicas que se utilizan son la pesca con mosca y el spinning. La temporada de pesca comienza a principios de octubre y termina a fines de abril o mediados de mayo. Todas las truchas deben devolverse vivas al río; sólo se puede pescar con señuelo artificial y está prohibido el anzuelo triple o robador. Para adquirir las licencias de pesca se debe llamar a la Agencia Córdoba Ambiente. Tel.: (0351) 434-3310. Sitio web: www.cordoba ambiente@cba.gov.ar)

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CASCADAS, ARROYOS Y PASEOS
No es difícil encontrar en Córdoba un lugar tranquilo para disfrutar de arroyos, quebradas, mucha arboleda y buenas vistas panorámicas. Sus sierras y valles ofrecen maravillosos paisajes para visitar un fin de semana o bien programar unas vacaciones, en pleno contacto con la naturaleza. Este es el caso de Tanti, ubicada a 52 kilómetros de Córdoba, con una población de seis mil habitantes y una singular urbanización de 17 kilómetros de largo por seis kilómetros de ancho, distribuidos a la vera de la ruta provincial 28. La afluencia turística arrojó un importante resultado en enero, con una ocupación de su oferta de alojamiento del 77,5 por ciento para la primera quincena y del 91,4 por ciento en la segunda. La localidad cuenta con un número interesante de plazas de alojamiento: hoteles, 210 camas; hosterías, 258 camas; cabañas, 471; hostales, 42; refugios, 28; casas de familia, 338 y, finalmente, las colonias de vacaciones de la Asociación Bancaria (510 plazas) y del Banco Provincia de Buenos Aires (750 plazas). Tanti comenzó a tomar forma cuando se construyó, en 1848, la capilla de Nuestra Señora del Rosario. Los pobladores de la zona se comenzaron a agrupar en torno al templo y el lugar se convirtió en pueblo, con el nombre que en lengua comechingón significa "solar de piedra". Un recorrido por la localidad puede iniciarse en la plazoleta 25 de Mayo, inaugurada en 1946, en un terreno triangular donado por Dolores Roldán de Del Castillo. Este espacio es el lugar de encuentro y entretenimiento y a pocos metros de ella se encuentra el Paseo de los Artesanos y el Teatro Municipal, donde se realiza la mayor actividad nocturna de la zona.
Gruta en la piedra
La gruta de la Virgen de la Medalla Milagrosa, construida en un hueco natural de piedra y bendecida en 1938, se encuentra a 400 metros de la plaza Central, por la avenida Belgrano. A este lugar se puede ingresar si se observan ciertas condiciones de admisión: no se permite entrar con el torso descubierto, en traje de baño o descalzo y tampoco hacer ruidos o gritar, puesto que además de visitas también recibe a numerosos orantes y promesantes. El ingreso es gratuito.
Monumento a la Familia
El monumento a la Familia está ubicado sobre la ruta provincial 28 y su estructura, inaugurada el 23 de marzo de 2000, muestra la escultura de un hombre, una mujer y un niño, que sostiene una antorcha elevada hacia el cielo.
Balneario El Diquecito
A sólo cinco cuadras de la plaza está el balneario, un gran espejo de agua cuyo embalse es alimentado por el arroyo Tanti y tiene una profundidad que va desde los 30 centímetros a los seis metros, en la zona del paredón. Cuenta con servicio sanitarios, proveeduría, parrillas, entretenimientos y estacionamiento. El ingreso es gratuito. Desde el balneario, 100 metros río arriba, se encuentra La Cascada.
La Cascada
Es un lugar paradisíaco, rodeado de enormes piedras, con un salto de agua de ocho metros, que forma en su base una olla propicia para darse un buen chapuzón. Otra opción es ingresar debajo de la cascada y recibir un reparador masaje de agua. Rodeado de una profusa vegetación de madreselvas, es un lugar imperdible para pasar el día, a la vera del arroyo Tanti. También se puede subir río arriba, por un camino lateral, y después de una hora y media de caminata, se encuentra la Cueva de los Helechos y el Pozo del Indio, donde se pueden observar los morteros de piedra que utilizaban los comechingones.
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